¿Qué significa realmente ser cirujano?-0.2

0.2 — ¿Qué significa realmente ser cirujano?

 

Con frecuencia se piensa que un cirujano es quien posee la habilidad técnica para realizar una operación. Sin embargo, reducir la cirugía únicamente a la destreza manual sería ignorar gran parte de lo que esta profesión representa.

La cirugía es una disciplina en la que el conocimiento, el criterio y la técnica deben actuar de manera inseparable.

Las manos ejecutan el procedimiento, pero es el conocimiento el que orienta cada decisión y el juicio clínico el que determina cuándo intervenir, cuándo detenerse y cuándo modificar el plan.

La habilidad manual puede perfeccionarse con la práctica.

El juicio quirúrgico requiere años de estudio, experiencia y reflexión.

La cirugía comienza antes de la cirugía

 

Toda cirugía comienza mucho antes de la primera incisión.

Comienza cuando el cirujano escucha al paciente.

Cuando interpreta la historia clínica.

Cuando analiza las imágenes radiográficas.

Cuando identifica las estructuras anatómicas involucradas.

Cuando anticipa posibles dificultades.

Cuando imagina mentalmente cada una de las etapas del procedimiento.

Una cirugía bien ejecutada suele ser consecuencia de una planificación bien realizada.

El verdadero reto del cirujano

 

Desde el exterior, muchas personas consideran que el mayor desafío de una cirugía consiste en la dificultad técnica del procedimiento.

Sin embargo, con el paso del tiempo muchos cirujanos descubren que los mayores retos no siempre provienen de la anatomía.

También provienen de uno mismo.

Una cirugía puede prolongarse más de lo esperado.

La anatomía puede no corresponder con la imagen que imaginábamos.

La anestesia puede resultar insuficiente.

Puede aparecer un sangrado inesperado.

El paciente puede manifestar ansiedad, miedo o cansancio.

Incluso la presión del tiempo o la presencia de otras personas en el quirófano pueden influir en nuestras decisiones.

En esos momentos, el conocimiento técnico deja de ser suficiente.

Es necesario conservar la claridad para seguir tomando buenas decisiones.

El dominio propio

 

Pocas cualidades son tan importantes para un cirujano como el dominio propio.

El autocontrol permite continuar razonando cuando la presión aumenta.

La paciencia evita convertir la frustración en fuerza innecesaria.

La serenidad permite observar con atención aquello que la prisa suele pasar por alto.

Con frecuencia, la diferencia entre resolver una dificultad y provocar una complicación no depende únicamente de la técnica utilizada.

Depende de la capacidad del cirujano para mantener el control de sí mismo.

Un cirujano que conserva la calma transmite confianza al paciente y al equipo.

Pero, sobre todo, conserva la capacidad de pensar con claridad.

La paciencia también es una herramienta quirúrgica

 

La paciencia suele asociarse con esperar.

En cirugía significa algo diferente.

Significa respetar el tiempo que requiere cada caso.

Significa no acelerar una maniobra únicamente porque el procedimiento está tomando más tiempo del esperado.

Significa aceptar que algunos dientes pueden requerir cambiar de estrategia varias veces antes de encontrar el camino adecuado para su extracción.

La prisa rara vez mejora una cirugía.

Con frecuencia, la empeora.

La responsabilidad del cirujano

 

Ser cirujano implica aceptar que cada decisión tiene consecuencias.

Cada movimiento puede influir en la integridad de un nervio, de un diente vecino, del hueso o de los tejidos blandos.

Por ello, la cirugía exige mucho más que confianza.

Exige preparación, honestidad intelectual y la humildad suficiente para reconocer los propios límites.

Saber referir un caso cuando excede nuestra experiencia también forma parte del criterio quirúrgico.

Reflexión

 

Con el paso de los años, muchos cirujanos descubren que operar representa solo una parte de su profesión.

La otra parte consiste en desarrollar las cualidades necesarias para tomar buenas decisiones cuando las circunstancias dejan de ser ideales.

La técnica permite realizar una cirugía.

El conocimiento permite comprenderla.

Pero son el juicio, la paciencia y el dominio propio los que permiten ejercerla con seguridad y responsabilidad.

“El bisturí, el elevador y la fresa son instrumentos de la cirugía.
Pero la paciencia, el juicio y el dominio propio son instrumentos del cirujano.

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