0.1 — El juicio antes de la cirugía
La palabra juicio puede entenderse como la capacidad que tenemos para observar una situación, interpretarla y llegar a una conclusión. A partir de nuestros juicios tomamos decisiones y actuamos.
En cirugía, el juicio es indispensable. Antes de intervenir, el cirujano observa, analiza y decide. Evalúa lo que conoce, reconoce lo que desconoce y utiliza su experiencia y conocimiento para elegir el camino que considera más seguro.
Pero fuera del quirófano también vivimos formando juicios. Construimos ideas sobre nosotros mismos, sobre otras personas y sobre lo que creemos posible o imposible. Algunos de esos juicios cambian con el tiempo; otros pueden permanecer durante años y convertirse en creencias profundamente arraigadas.
No necesariamente son buenos ni malos. En muchos casos nos ayudan a comprender el mundo y tomar decisiones. Sin embargo, también podemos llegar a aferrarnos a conclusiones que alguna vez tuvieron sentido, pero que con el tiempo dejaron de ayudarnos.
Aquí encuentro una metáfora interesante en las llamadas muelas del juicio.
Un tercer molar puede desarrollarse y encontrar su espacio, cumplir una función y permanecer en equilibrio durante toda la vida. Pero también puede llegar un momento en el que ese diente no tenga espacio suficiente, genere enfermedad o represente un riesgo para las estructuras que lo rodean.
Metafóricamente, algo parecido puede ocurrir con nuestros propios juicios.
Podemos reconocer que una idea forma parte de nuestra historia y, al mismo tiempo, comprender que ya no necesitamos permitir que determine nuestras decisiones.
Extraer una muela del juicio puede representar, simbólicamente, la disposición de dejar ir una creencia o una conclusión que ya no tiene espacio en la persona en la que nos estamos convirtiendo.
No significa vivir sin juicio. Siempre tendremos ideas, creencias y conclusiones, y seguiremos formando otras nuevas.
Significa algo más sencillo:
Reconocer lo que alguna vez formó parte de nosotros, soltar aquello que ya no nos ayuda y dejar espacio para comprender de una manera diferente.
Después de la extracción queda un espacio. El cuerpo comienza un proceso de cicatrización, reorganización y adaptación.
La persona también puede hacerlo.
Y quizá ahí existe una conexión interesante entre el significado cultural de la muela del juicio y el trabajo del cirujano: mientras nuestras manos realizan un procedimiento físico, para alguien ese momento también puede representar el cierre de una etapa y el comienzo de otra.
Pero dentro del quirófano, el juicio adquiere un significado concreto: criterio quirúrgico.
Saber qué hacer es conocimiento.
Saber cómo hacerlo es técnica.
Saber cuándo hacerlo, cuándo detenerse y cuándo cambiar de estrategia es juicio quirúrgico.
