Comprender antes de intervenir-0.3

0.3 — Comprender antes de intervenir

Después de comprender qué significa ejercer un buen juicio y reflexionar sobre la responsabilidad que implica ser cirujano, es momento de desarrollar uno de los principios fundamentales de esta formación:

Comprender antes de intervenir.

Toda cirugía comienza mucho antes de la primera incisión.

Comienza cuando el cirujano observa.

Cuando analiza.

Cuando interpreta.

Cuando imagina el procedimiento antes de realizar el primer movimiento.

La diferencia entre una cirugía improvisada y una cirugía bien ejecutada rara vez depende únicamente de la habilidad manual.

Con frecuencia depende del nivel de comprensión que el cirujano alcanzó antes de iniciar.

Observar antes de actuar

Antes de pensar en bisturíes, elevadores o fresas, el cirujano debe aprender a observar.

Cada paciente representa una situación distinta y cada cirugía posee características propias que deben analizarse antes de intervenir.

Observar significa reunir información suficiente para construir un plan quirúrgico seguro.

Observar al paciente

El paciente representa mucho más que el diente que será tratado.

Antes de iniciar el procedimiento es importante valorar aspectos que pueden modificar significativamente el desarrollo de la cirugía.

Preguntas como:

  • ¿El paciente coopera adecuadamente?
  • ¿Se encuentra tranquilo o muy ansioso?
  • ¿Mantiene una apertura bucal suficiente?
  • ¿Su anatomía facial facilita el acceso?
  • ¿Los carrillos permitirán trabajar cómodamente?
  • ¿La lengua dificultará la visibilidad o el manejo del instrumental?
  • ¿Será necesario modificar la posición del paciente o del operador?

Todos estos elementos forman parte del diagnóstico quirúrgico.

Observar la anatomía

El siguiente paso consiste en comprender la anatomía antes de intentar modificarla.

Cada tercer molar debe estudiarse cuidadosamente.

Preguntas como:

  • ¿Cuál es la angulación del tercer molar?
  • ¿Qué clasificación presenta?
  • ¿Cómo son sus raíces?
  • ¿Existen curvaturas o dilaceraciones?
  • ¿Hay raíces fusionadas?
  • ¿Cuál es su relación con el segundo molar?
  • ¿Cuál es su relación con el conducto dentario inferior o con el seno maxilar?
  • ¿Cómo es la densidad del hueso?
  • ¿Qué estructuras deberán protegerse durante la cirugía?

La anatomía siempre comunica información.

El trabajo del cirujano consiste en aprender a interpretarla.

Observar la biomecánica

Antes de introducir un elevador, el cirujano debería imaginar mentalmente cómo saldrá ese diente.

Debe preguntarse:

  • ¿Dónde estará mi punto de apoyo?
  • ¿Existe un punto de apoyo seguro?
  • ¿Cuál será la dirección correcta de la fuerza?
  • ¿Cuál será la trayectoria de salida?
  • ¿Será necesaria una osteotomía?
  • ¿Será conveniente realizar una odontosección?
  • ¿Cuál será mi primera maniobra?
  • Si esa maniobra no funciona, ¿cuál será mi segunda opción?

Toda cirugía debería iniciar con un plan.

Pero también con alternativas.

Comprender es disminuir la improvisación

Cuando el cirujano comprende el caso antes de intervenir, muchas decisiones dejan de tomarse durante la cirugía y pasan a formar parte de la planificación.

Eso permite trabajar con mayor tranquilidad, anticipar dificultades y reducir la probabilidad de complicaciones.

La improvisación nunca desaparecerá por completo.

Sin embargo, puede disminuir considerablemente cuando el diagnóstico y la planificación son adecuados.

Comprender también significa saber cambiar

No todas las maniobras producen el resultado esperado.

Uno de los errores más frecuentes consiste en insistir demasiado tiempo en una técnica que ha dejado de ofrecer progreso.

Cuando una maniobra no produce movilidad, información o cambios favorables, el cirujano debe detenerse y preguntarse por qué.

Tal vez aún existe hueso reteniendo el diente.

Tal vez la odontosección es insuficiente.

Tal vez la dirección de luxación no es la correcta.

O simplemente es momento de cambiar de estrategia.

Cambiar de plan no representa un fracaso.

Representa comprensión.

La anatomía cambia.

La estrategia también debe hacerlo.

Comprender para intervenir con intención

Cada movimiento realizado durante una cirugía debe responder a un propósito.

Cada incisión.

Cada milímetro de hueso eliminado.

Cada movimiento del elevador.

Cada giro del fórceps.

Cada decisión.

La cirugía deja de ser una secuencia de movimientos cuando cada acción tiene una razón claramente comprendida.

Ese es el momento en que la técnica comienza a transformarse en criterio.

Reflexión

La cirugía no comienza cuando el bisturí toca la encía.

Comienza cuando el cirujano observa al paciente, interpreta la anatomía, comprende la biomecánica y construye mentalmente el procedimiento.

Cada minuto dedicado a comprender un caso antes de intervenir puede evitar minutos de dificultad durante la cirugía y, en ocasiones, prevenir una complicación.

La comprensión no retrasa la cirugía.

La prepara.

Antes de mover una mano, el cirujano debe haber recorrido la cirugía con la mente.

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