ADAPTABILIDAD QUIRÚRGICA-0.5

0.5 — Adaptabilidad quirúrgica

Una cirugía puede estar correctamente diagnosticada, cuidadosamente planificada y ejecutada con una técnica adecuada, y aun así presentar situaciones diferentes a las previstas.

La anatomía real puede comportarse de manera distinta a nuestra interpretación inicial. Un diente puede no movilizarse en la dirección esperada, una raíz puede presentar una curvatura difícil de apreciar radiográficamente, el hueso puede ofrecer mayor resistencia o el acceso puede resultar más limitado de lo calculado.

En esos momentos aparece una de las capacidades más importantes del cirujano:

adaptarse sin perder el objetivo.

El plan quirúrgico es necesario, pero no debe convertirse en una obligación de continuar haciendo algo simplemente porque así se había planeado.

El cirujano debe estar dispuesto a observar nuevamente, interpretar la respuesta obtenida y modificar su estrategia cuando sea necesario.

No insistir en una maniobra

Durante una extracción es fácil quedar atrapado en una maniobra que parece que debería funcionar.

Se coloca el elevador.

Se intenta luxar.

El diente no responde.

Se vuelve a intentar.

Y poco a poco aparece una tendencia peligrosa: aumentar la fuerza en lugar de cuestionar la estrategia.

Cuando una maniobra no produce movilidad o algún cambio favorable en un periodo razonable, la primera respuesta no debería ser aplicar más fuerza.

Debería aparecer una pregunta:

¿Por qué no está funcionando?

Quizá el punto de apoyo no es adecuado.

Quizá la dirección de la fuerza no corresponde con la trayectoria de salida.

Quizá todavía existe hueso que impide el movimiento.

Quizá la odontosección es insuficiente.

Quizá una raíz presenta una curvatura que no identificamos inicialmente.

Quizá simplemente necesitamos otra maniobra.

La falta de movimiento también proporciona información.

La resistencia es información

Durante una extracción, la resistencia no debe interpretarse únicamente como un obstáculo que debemos vencer.

También puede ser una señal.

Cuando un tercer molar requiere una cantidad de fuerza progresivamente mayor para movilizarse, el cirujano debe considerar que existe alguna estructura o condición anatómica responsable de esa resistencia.

Continuar aumentando la fuerza sin comprender su origen puede favorecer fracturas radiculares, lesiones del hueso, daño a dientes vecinos o movimientos inesperados del diente.

Por ello, la resistencia debería generar primero análisis, no fuerza.

Una raíz curva que no es claramente visible en una radiografía puede revelar su presencia mediante la forma en que el diente responde a nuestros movimientos.

El cirujano debe aprender progresivamente a interpretar esas respuestas.

Buscar el camino de menor resistencia

La extracción no debería entenderse como una competencia de fuerza entre el cirujano y el diente.

El objetivo es encontrar una trayectoria de salida compatible con su anatomía.

En algunas situaciones será necesario luxar.

En otras, rotar.

En otras, retirar hueso.

En otras, seccionar el diente o dividir sus raíces.

Y en determinadas circunstancias será necesario detenerse y reconsiderar completamente el procedimiento.

El movimiento correcto suele ser aquel que permite progresar utilizando una fuerza controlada y predecible.

Cuando la fuerza necesaria aumenta de manera importante, debemos preguntarnos nuevamente qué estructura estamos intentando vencer.

La maniobra es una hipótesis

Puede ser útil entender cada maniobra quirúrgica como una pequeña hipótesis.

El cirujano piensa:

“Si aplico este movimiento en esta dirección, espero obtener esta respuesta.”

Realiza la maniobra y observa.

Si ocurre lo esperado, continúa.

Si ocurre parcialmente, modifica.

Si no ocurre, reconsidera.

De esta manera, la cirugía se convierte en un proceso continuo:

observar interpretar actuar evaluar adaptar.

Cada maniobra aporta información para la siguiente decisión.

No comprometerse con la maniobra

Uno de los errores que pueden aparecer durante una cirugía es comprometerse demasiado con una técnica determinada.

Pero el objetivo de la cirugía nunca fue utilizar un elevador específico, realizar determinada luxación o demostrar que el plan inicial era correcto.

El objetivo es resolver el caso de la manera más segura y conservadora posible.

Por ello:

El cirujano no debe comprometerse con una maniobra. Debe comprometerse con el objetivo.

La maniobra puede cambiar.

El instrumento puede cambiar.

La posición del operador puede cambiar.

El acceso puede ampliarse.

Puede realizarse una osteotomía adicional.

Puede decidirse una odontosección.

Incluso el plan quirúrgico completo puede modificarse.

Cambiar de estrategia no significa perder el control de la cirugía.

En muchas ocasiones significa recuperarlo.

Adaptarse no significa improvisar

Existe una diferencia importante entre adaptación e improvisación.

Improvisar significa actuar sin una base clara.

Adaptarse significa utilizar el conocimiento disponible para responder a nueva información.

El cirujano adaptable no cambia de maniobra al azar. Primero intenta comprender qué está ocurriendo y después selecciona una alternativa coherente con la nueva situación.

Por eso la adaptabilidad depende directamente de todo lo que hemos desarrollado anteriormente:

del conocimiento,
del juicio,
de la observación,
del dominio propio
y de la humildad para aceptar que nuestra primera interpretación puede necesitar modificarse.

Saber cuándo detenerse

La adaptabilidad también incluye reconocer cuándo ninguna de nuestras alternativas disponibles ofrece un margen de seguridad adecuado.

No siempre debemos pasar de una maniobra a otra hasta conseguir terminar la extracción.

En determinadas circunstancias, la decisión correcta puede ser detener el procedimiento, obtener información adicional, solicitar ayuda o referir el caso.

La adaptación tiene un límite:

la seguridad del paciente.

Reflexión

La experiencia quirúrgica no consiste solamente en acumular maniobras que sabemos realizar.

Consiste también en desarrollar la capacidad de reconocer rápidamente cuándo una de ellas ha dejado de ser útil.

Un cirujano adaptable no pelea contra la anatomía.

La observa, obtiene información de ella y modifica su estrategia.

Con el tiempo, esta capacidad permite utilizar menos fuerza, tomar mejores decisiones y responder con mayor serenidad ante situaciones inesperadas.


No insistas en demostrar que tu primera estrategia era correcta.
Observa, comprende y encuentra la estrategia que el caso necesita.

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